viernes, 17 de octubre de 2014

La maternidad y el mundo laboral.

Uno de los principales retos con los que he tenido que luchar, una vez que me enteré de que iba a ser madre, ha sido la permanencia en el mundo laboral.
El dinero mueve al mundo, sentencia que podría considerarse una verdad absoluta, seamos sinceros, hoy en día vemos "crisis" hasta en la sopa. Independientemente de ello, la necesidad personal de la realización profesional, es parte del motor que nos impulsa hacia el mercado de trabajo.
Me he llevado grandes decepciones por parte de algunas organizaciones, uno sale en busca de mejores oportunidades, que cambien las condiciones de trabajo, por una remuneración justa, o por la incertidumbre de permanencia en el trabajo actual. 
Dicen que pedir no empobrece, pero cuando una lleva dentro una personita, todo cambia. Y que de los errores se aprende, pero ocasionalmente esas enseñanzas te dan directo en el ego profesional. Si alguien me preguntara qué no recomendaría a una mujer embarazada, definitivamente luego de mi experiencia, sería buscar un nuevo trabajo. Hace más de un año ya de ello, y cada que lo recuerdo se me viene de nuevo un nudo en la garganta. 
A pesar de tanta modernidad, aún sigue presente la discriminación dentro del mundo laboral, sin importar la formación académica ni la experiencia profesional, cada día somos más las víctimas de éste mal que ataca a la sociedad ¿hasta cuándo? 
Hay empresas que te dan falsas expectativas, de ésas que te dicen que tu perfil encaja a la maravilla y que sólo tienen que verificar unos datos con recursos humanos. Luego te das cuenta de que esos datos se tratan de tu bebé, y que misteriosamente han cambiado de opinión sobre tu contratación, hasta te sugieren que regreses cuando hayas tenido a tu bebé por si hubiera otra vacante. ¿Qué se responde? ¿Gracias?
Otras empresas, si ya tuviste un bebé, te descartan en automático de aquellas posiciones con un nivel jerárquico medio-alto, con la excusa de que tendrás que quedarte en la oficina hasta muy tarde, vamos, que esto no es exclusivo de un nivel jerárquico determinado, pasa en todas partes y en cualquier puesto, las personas que hemos trabajado alguna vez en la vida ya lo sabemos.
La decisión de cambiar/regresar/dejar un trabajo es personal, dependerá de la situación de cada quien, al final siempre existirán jueces que emitirán una opinión, pedida o no, sobre tu caso en particular.
Es cierto que no es imposible, sin embargo, se necesitan oportunidades y mentes abiertas para cambiar los estereotipos.